Los factores abióticos son aquellos factores que no son seres vivos, no poseen vida propia o son inertes.
No desempeñan las funciones vitales de cualquier organismo vivo, sin embargo, son muy importantes, ya que forman el espacio físico en el que viven los factores bióticos u organismos vivos, es decir, que los factores bióticos no podrían existir sin estos factores inertes o sin vida.
Estos factores pueden dividirse en:
Factores naturales: son aquellos que forman parte de nuestro planeta de forma natural como el aire, la luz, el suelo, el agua o las rocas.
Factores artificiales: son aquellos que son producto de la actividad humana como por ejemplo, el mármol o una botella de plástico.
Además, algunos factores bióticos pueden pasar a ser factores abióticos, como es el ejemplo de un organismo vivo que muere y pasa a ser materia que enriquece el suelo.
Otros factores abióticos más complejos que los anteriores son el clima, la temperatura, la humedad, el pH o la presencia de diferentes estaciones y son más complejos, ya que dependen de la interacción de otros múltiples factores.
Estos factores también influyen sobre el ecosistema y los seres que viven en él.