Los Sacramentos de la Iglesia Católica

Cuarto sacramento: Confesión

Puesto que la vida nueva de la gracia, recibida en el Bautismo, no suprimió la debilidad de la naturaleza humana ni la inclinación al pecado (esto es, la concupiscencia), Cristo instituyó este sacramento para la conversión de los bautizados que se han alejado de Él por el pecado.

En los dos audios siguientes se explican dos aspectos de la confesión. En primer lugar, por qué es necesaria la presencia de un sacerdote, una persona, para perdonar los pecados en el sacramento de la reconciliación. En el segundo audio se explica la confesión como sacramento de reconciliación.

Quinto sacramento: Unción de los enfermos

Con el sacramento de la Unción de enfermos (antes conocido como Extrema Unción) la Iglesia acude en ayuda de sus hijos, que empiezan a estar en peligro de muerte por enfermedad grave o vejez. El sacramento de la Unción de enfermos proporciona al cristiano gracia para vencer las dificultades inherentes al estado de enfermedad grave o vejez.

El sacramento del Orden es aquel mediante el cual, la misión confiada por Cristo a sus Apóstoles, sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos. Para las necesidades sociales de la Iglesia y de la comunidad civil, Jesucristo instituyó el Orden sacerdotal y el Matrimonio, ordenados a la salvación de los demás; por eso se les conoce como sacramentos al servicio de la comunidad.