Historia

El esplendor de las grandes ciudades mesoamericanas opacó la forma de vida de los habitantes de Aridoamérica. Una concepción errónea concibió a estos pueblos como atrasados o poco evolucionados. Las actividades de sus habitantes se reducían a la cacería ya la recolección. Con el paso del tiempo, se ha valorado a estas culturas como resultado de una hábil adaptación a un clima extremo y a condiciones ambientales desfavorables para la agricultura.

La cultura de los pueblo aridoamericanos estuvo definida por el espacio geográfico en el que se desarrollaron. Dos grandes áreas fisiográficas destacan en Aridoamérica: el desierto de Chihuahua y la franja desértica de la península de Baja California, así como las costas de sonora.

Las condiciones del medio, llevaron a sus antiguos pobladores a desarrollar una cultura de supervivencia, utilizaron como habitaciones cuevas o chozas elaboradas con ramas y hojas de palma, usaban fogatas para preparar alimentos y proveerse de calor. Los centros de habitación fueron usados para enterrar a sus muertos o colocar bultos mortuorios.

De estos lugares se conoce que los aridoamericanos usaban mantas, morrales, canastos, redes, sandalias, petates y costales; los instrumentos o las herramientas que usaban eran hechos con materiales como madera, hueso, concha, guajes y piedra, fabricando flechas, palas, cuchillos, púas, etc.

La alimentación consistía en frutos como pitahaya, garambullos, semillas, biznagas, tubérculos, leguminosas, nopales y flores, caza de animales que habitaban en la zona, huevos miel silvestre y productos marinos de los litorales. Estos pueblos usaron plantas alucinógenas como el peyote para uso medicinal y ritual.